Siempre que a mi esposo se le antoja este plato, lo preparo con gusto y lo llamo “La felicidad del esposo”.

El filete suizo a la antigua ocupa un lugar especial en el corazón de muchos, especialmente en el Medio Oeste y partes del Sur de Estados Unidos, donde la comida casera es una preciada tradición. Este plato, cuyo nombre posiblemente deriva del proceso de “suizar” o ablandar la carne, más que de una relación con Suiza en sí, suele consistir en machacar un corte de filete, rebozarlo en harina y condimentos, dorar y cocinar a fuego lento con tomates y cebollas hasta que alcanza una textura tierna y desmenuzable. Esta sustanciosa comida se popularizó a principios del siglo XX y, desde entonces, se ha transmitido de generación en generación como un ejemplo de la cocina casera en su máxima expresión.
A la hora de servir el filete suizo a la antigua, este plato es versátil, ya que puede ser el plato principal de una cena tradicional o servirse en un ambiente más informal. Se suele acompañar con puré de papas, aprovechando al máximo la rica salsa de tomate que se produce durante la cocción. Otras guarniciones ideales incluyen judías verdes al vapor, maíz con mantequilla o una hogaza de pan crujiente para absorber los jugos sabrosos. Para una comida completa que refleje el carácter reconfortante del plato, considere una ensalada sencilla para añadir un contraste refrescante.
Receta de filete suizo a la antigua.

Ingredientes:
– 1 1/2 libras de filete redondo (aproximadamente 1/2 pulgada de grosor)
– Sal y pimienta negra, al gusto
– 1/4 taza de harina para todo uso
– 2 cucharadas de aceite de oliva o aceite vegetal
– 1 cebolla grande, en rodajas finas
– 2 dientes de ajo, picados
– 1 lata (14.5 onzas) de tomates cortados en cubitos, con jugo
– 1 cucharadita de salsa Worcestershire
– 1/2 taza de caldo de res o agua
– 1/2 cucharadita de orégano seco
– 1/2 cucharadita de tomillo seco
– Perejil fresco, picado (para decorar, opcional)
Instrucciones:

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