Esta es una sencilla foto familiar de 1872, pero fíjense bien en la mano de la hermana.

Gracias a sus conocimientos de historia social, Sarah comprendió de inmediato: aquella niña llevaba esposas de metal desde hacía mucho tiempo. El paso del tiempo no las había borrado. En este retrato familiar, sus manos revelan un pasado que el resto de la imagen intenta trascender.

De repente, la fotografía deja de ser un simple recuerdo: se convierte en un documento vivo de la transición de la esclavitud a la libertad.

 

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