Cebollas caramelizadas dulces y pegajosas: la receta perfecta para cualquier ocasión

1. Prepara las cebollas
Pelar las cebollas y cortarlas en rodajas finas, tratando de mantenerlas del mismo tamaño para una cocción uniforme.
Si usas romero o tomillo, rompe las hojas para liberar el aroma.
2. Caramelizar las cebollas
En una sartén grande, derrita la mantequilla (o caliente el aceite de oliva) a fuego medio.
Agregue las cebollas y revuelva para dorarlas uniformemente.
Reduce el fuego y deja que se cocine lentamente, revolviendo de vez en cuando. Las cebollas deben volverse blandas y translúcidas, pero sin quemarse. Si es necesario, añade un poco de agua o caldo de verduras para evitar que se peguen.
3. Agrega el resto de los ingredientes
Después de unos 10 a 15 minutos, cuando las cebollas comiencen a dorarse, agregue el azúcar morena.
Revuelva bien para distribuir el azúcar, luego cocine por otros 5-10 minutos, hasta que las cebollas se caramelicen y se vuelvan blandas y pegajosas.
Agrega el vinagre balsámico (si lo deseas) y deja que se evapore durante un par de minutos. Sazone con sal y pimienta al gusto.
4. Acabado y servicio
Cuando las cebollas estén bien caramelizadas, retira del fuego y, si gustas, añade un poco de romero o tomillo fresco.
Sirva inmediatamente como aderezo para pasta, hamburguesas, salchichas o incluso en una bruschetta crujiente.

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