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PARTE 2
Antes del matrimonio, antes de la maternidad, antes de que los Calloway le enseñaran poco a poco a hacerse pequeña, la señora Parker había sido la mentora de Claire. La había contratado años atrás como joven auditora y una vez le dijo: «No te pierdes de mucho».
Claire había guardado esas palabras en su mente durante años.
La señora Parker abrió la puerta antes de que llamaran por segunda vez. Llevaba el pelo plateado recogido y la mirada fija a pesar de la hora temprana.
Miró a Claire, al bebé y a la maleta.
—Lo hizo —dijo.
Claire asintió. —A las 4:30.
La señora Parker se hizo a un lado.
—Pasa.
Al amanecer, Claire estaba sentada a la mesa de la cocina de la señora Parker, mientras su hijo dormía cerca. La señora Parker le sirvió café y abrió un bloc de notas amarillo.
—Cuéntame todo.
Claire le contó todo.
La cena.
La mesa.
La hora.
La palabra.
La maleta.
El porche.
La señora Parker lo anotó todo con la misma letra precisa que Claire recordaba de los informes de auditoría.
Luego levantó la vista.
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