No iba a permitir que me quitara la dignidad ni me convirtiera en la villana de esta historia.
En vez de huir, tomé otra decisión. Le pedí a Emily que volviera a subir. Ella sería quien me acompañaría en esto. Tenía que ser así.
Emily había sido mi mejor amiga desde que éramos niñas. Había estado conmigo en las buenas y en las malas. Le confiaba mi vida.
Y cuando entró en la habitación y vio la expresión de mi cara, se quedó paralizada.
“Claire, ¿qué pasó?” Su voz estaba llena de preocupación, pero podía ver cómo el miedo se abría paso en sus ojos.
Al principio no pude hablar. Las palabras se sentían atoradas en mi garganta, como si me estuviera ahogando bajo su peso. Pero tenía que decirlas. Tenía que contárselo a alguien.
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