1. Corta los chiles rojos y retira las semillas (si quieres reducir el picante). Pícalos finamente o puedes licuarlos junto con un poco de agua para que queden más integrados en la salsa.
2. En una cacerola pequeña, combina el azúcar, el vinagre de arroz, el agua, los chiles picados (o licuados), el ajo picado y la sal. Lleva a ebullición a fuego medio, removiendo constantemente para disolver el azúcar.
3. Una vez que la mezcla haya hervido, reduce el fuego y deja que se cocine a fuego lento durante unos 5-7 minutos. Esto permitirá que los sabores se integren bien y la salsa comience a espesar un poco.
4. En un recipiente pequeño, disuelve la maicena en la cucharada de agua adicional. Agrégala lentamente a la mezcla de la salsa mientras revuelves constantemente para evitar grumos. Cocina la salsa durante 1-2 minutos más, o hasta que haya espesado a la consistencia deseada.
5. Si lo deseas, puedes agregar la salsa de soja para darle un toque umami y el jugo de limón para un toque ácido fresco. Prueba la salsa y ajusta de sal o azúcar según tu gusto.
6. Deja que la salsa se enfríe un poco antes de usarla. Puedes almacenarla en un frasco de vidrio en el refrigerador por hasta dos semanas.
7. Esta salsa es ideal para acompañar rollos primavera, empanadillas, carnes a la parrilla, mariscos, o incluso como aderezo para ensaladas.
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