1. Precalienta el horno a 190 °C (375 °F) y engrasa ligeramente una fuente para hornear de 23 x 33 cm.
2. En una sartén grande, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Agrega la cebolla y el ajo, salteándolos hasta que estén transparentes.
3. Agrega el pollo desmenuzado precocido a la sartén, mézclalo con la cebolla y el ajo. Calienta y reserva.
4. En un tazón mediano, combina el queso ricotta, 1/2 taza de parmesano, el huevo, la albahaca fresca y el perejil. Sazona con sal y pimienta al gusto, mezclando bien.
5. Unta una capa fina de salsa bechamel o Alfredo en el fondo de la fuente para hornear preparada.
6. Coloca 3 láminas de lasaña sobre la salsa y luego unta la mitad de la mezcla de ricotta sobre las láminas. Cubre con la mitad de la mezcla de pollo, 1 taza de mozzarella y un tercio de la salsa bechamel restante.
7. Repite las capas, comenzando con los fideos, el resto de la mezcla de ricotta, el resto de la mezcla de pollo, otra taza de mozzarella y otro tercio de la salsa bechamel.
8. Cubre la segunda capa de salsa bechamel con los últimos 3 fideos, el último tercio de la salsa bechamel, la mozzarella restante y 1/2 taza de parmesano. Si lo usas, espolvorea nuez moscada por encima.
9. Cubre el molde con papel aluminio y hornea durante 25 minutos. Retira el papel aluminio y hornea durante 10-15 minutos más, o hasta que la superficie esté burbujeante y dorada.
10. Deja reposar la lasaña durante 10 minutos antes de cortarla para que las capas se asienten.
Variaciones y consejos:
– Experimenta con diferentes tipos de queso para variar el sabor; El provolone ahumado puede aportar una textura intensa, mientras que el gruyère aporta un toque cálido y a nuez.
– Para una opción vegetariana, se pueden sustituir el pollo por verduras asadas como calabacín, pimientos y espinacas.
– La salsa bechamel puede ser casera para quienes disfrutan de las técnicas tradicionales, infusionándola con laurel y clavo para mayor intensidad, o bien, puede sustituirse por una salsa Alfredo de calidad comprada en tienda para mayor comodidad sin sacrificar el sabor.
– No le temas a las hierbas frescas: aportan brillo a las capas cremosas, realzando todo el plato.
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