Y por fin me sentí libre, no solo de las humillaciones del pasado, sino también de todo miedo. Tenía el poder y la autoridad para generar un cambio, y quienes eran negativos o bien cambiaron o se marcharon, dejando espacio para personas verdaderamente comprometidas.
María, la “niñera” de ayer, se convirtió en la líder del mañana, y finalmente, el respeto y el aprecio por su trabajo fueron valorados por todos aquellos que realmente importaban.
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