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Huevos y productos de uso diario

Buenas noticias: no es necesario cambiar por completo tus hábitos. Los huevos, y más concretamente la yema, también contribuyen a tu ingesta nutricional. Consumidos dos o tres veces por semana, encajan perfectamente en una dieta equilibrada, ya sea en tortilla, cocidos o como plato principal.
Algunos productos lácteos y bebidas vegetales también están fortificados con vitamina D. Un consejo sencillo: lee atentamente las etiquetas cuando compres para identificar aquellos que la contienen.
Hongos, la sorpresa vegetal

Es menos conocido, pero algunos hongos pueden producir vitamina D al exponerse a la luz. Los champiñones o los boletus, por ejemplo, pueden ser un verdadero aliado en un plato vegetariano, especialmente en invierno. Salteados, en sopa o como guarnición, aportan variedad y un toque dulce a tus comidas.
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