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¿Y qué pasa con los despojos de todo esto?
Aunque menos comunes en nuestra dieta actual, las vísceras como el hígado siguen siendo una fuente natural interesante. Ricas en micronutrientes, pueden consumirse ocasionalmente para diversificar la ingesta, sin convertirse en un alimento básico si no son de su agrado.
Cómo incorporar vitamina D sin complicaciones
La idea no es consumir de todo a diario, sino diversificar. Pescado azul dos veces por semana, huevos con regularidad, unas setas bien seleccionadas y productos fortificados pueden contribuir enormemente a un mejor equilibrio, sobre todo cuando escasea la luz solar.
Combinado con una exposición al aire libre lo más pronto posible, aunque sea breve, este enfoque suave y natural favorece el funcionamiento del organismo, sin frustraciones ni limitaciones excesivas.
Porque al final, cuidarse a uno mismo suele empezar con pequeñas y sencillas decisiones… directamente en el plato, para una dieta rica en vitamina D.