Pasos sencillos:
Retire las rejillas:
Asegúrese de que el horno esté apagado y frío. Retire con cuidado las rejillas del horno y muévalas a su área de limpieza.
Prepare la tina:
Coloque las rejillas en una tina o bañera de plástico grande. La tina debe ser lo suficientemente grande como para sumergirlas por completo.
Sumerja en agua caliente:
Llene la tina con agua caliente, cubriendo las rejillas por completo. Cuanto más caliente esté el agua, mejor será la limpieza.
Agregue la pastilla para lavavajillas:
Deje caer una pastilla para lavavajillas en el agua. Este artículo doméstico común hace maravillas con la suciedad horneada.
Remoje durante la noche:
Deje las rejillas en remojo durante la noche. La pastilla para lavavajillas descompondrá la suciedad, sin necesidad de frotar.
Enjuague y seque:
A la mañana siguiente, enjuague bien las rejillas. La suciedad debería deslizarse fácilmente. Séquelas con una toalla limpia y vuelva a colocarlas en su horno.
Este simple truco deja las rejillas de su horno relucientes de limpieza casi sin esfuerzo. ¡Pruébelo y disfrute de una cocina impecable!
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