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²Yogur griego casero

²

Suave, cremoso y natural. Perfecto para desayunos, meriendas o postres.

El yogur griego es conocido por su textura densa, su sabor ligeramente ácido y su alto contenido en proteínas. Pero lo mejor es que puedes hacerlo fácilmente en casa, con solo dos ingredientes y sin necesidad de máquinas especiales. El resultado: un yogur más saludable, sin aditivos, ni azúcares ocultos.

¿Por qué hacer yogur griego en casa?
Es más económico que el comprado.
No contiene conservantes, colorantes ni saborizantes artificiales.

Puedes personalizarlo a tu gusto.
Es una excelente fuente de probióticos, calcio y proteínas.
Receta fácil de yogur griego casero

Ingredientes:
1 litro de leche entera (puedes usar semidesnatada, pero la textura será menos cremosa)
2 cucharadas de yogur natural (con cultivos vivos, sin azúcar ni saborizantes)

Instrucciones:
Calienta la leche en una olla hasta que alcance unos 85°C (justo antes de hervir). Esto ayuda a cambiar la estructura de las proteínas para obtener un yogur más cremoso.
Deja enfriar la leche hasta los 40–45°C (temperatura tibia al tacto, como la de un biberón).
Añade el yogur natural a la leche tibia y mezcla suavemente.
Vierte la mezcla en un recipiente de vidrio o plástico con tapa.
Tapa y deja fermentar en un lugar cálido (como el horno apagado o envuelto en una manta) durante 8 a 12 horas. Cuanto más tiempo, más espeso y ácido será.
Una vez listo, cuela el yogur usando un colador fino, una tela de muselina o filtro de café para separar el suero y lograr esa textura espesa típica del yogur griego. Déjalo escurrir durante 2 a 4 horas según tu preferencia.

Refrigera al menos 2 horas antes de consumir.
¿Cómo usar tu yogur griego casero?
Suave, cremoso y natural. Perfecto para desayunos, meriendas o postres.

El yogur griego es conocido por su textura densa, su sabor ligeramente ácido y su alto contenido en proteínas. Pero lo mejor es que puedes hacerlo fácilmente en casa, con solo dos ingredientes y sin necesidad de máquinas especiales. El resultado: un yogur más saludable, sin aditivos, ni azúcares ocultos.

¿Por qué hacer yogur griego en casa?
Es más económico que el comprado.
No contiene conservantes, colorantes ni saborizantes artificiales.

Puedes personalizarlo a tu gusto.
Es una excelente fuente de probióticos, calcio y proteínas.
Receta fácil de yogur griego casero

Ingredientes:
1 litro de leche entera (puedes usar semidesnatada, pero la textura será menos cremosa)
2 cucharadas de yogur natural (con cultivos vivos, sin azúcar ni saborizantes)

Instrucciones:

Calienta la leche en una olla hasta que alcance unos 85°C (justo antes de hervir). Esto ayuda a cambiar la estructura de las proteínas para obtener un yogur más cremoso.
Deja enfriar la leche hasta los 40–45°C (temperatura tibia al tacto, como la de un biberón).
Añade el yogur natural a la leche tibia y mezcla suavemente.
Vierte la mezcla en un recipiente de vidrio o plástico con tapa.
Tapa y deja fermentar en un lugar cálido (como el horno apagado o envuelto en una manta) durante 8 a 12 horas. Cuanto más tiempo, más espeso y ácido será.
Una vez listo, cuela el yogur usando un colador fino, una tela de muselina o filtro de café para separar el suero y lograr esa textura espesa típica del yogur griego. Déjalo escurrir durante 2 a 4 horas según tu preferencia.

Refrigera al menos 2 horas antes de consumir.

¿Cómo usar tu yogur griego casero?
Suave, cremoso y natural. Perfecto para desayunos, meriendas o postres.

El yogur griego es conocido por su textura densa, su sabor ligeramente ácido y su alto contenido en proteínas. Pero lo mejor es que puedes hacerlo fácilmente en casa, con solo dos ingredientes y sin necesidad de máquinas especiales. El resultado: un yogur más saludable, sin aditivos, ni azúcares ocultos.

¿Por qué hacer yogur griego en casa?
Es más económico que el comprado.
No contiene conservantes, colorantes ni saborizantes artificiales.
Puedes personalizarlo a tu gusto.
Es una excelente fuente de probióticos, calcio y proteínas.
Receta fácil de yogur griego casero
Ingredientes:
1 litro de leche entera (puedes usar semidesnatada, pero la textura será menos cremosa)
2 cucharadas de yogur natural (con cultivos vivos, sin azúcar ni saborizantes)

Instrucciones:
Calienta la leche en una olla hasta que alcance unos 85°C (justo antes de hervir). Esto ayuda a cambiar la estructura de las proteínas para obtener un yogur más cremoso.
Deja enfriar la leche hasta los 40–45°C (temperatura tibia al tacto, como la de un biberón).
Añade el yogur natural a la leche tibia y mezcla suavemente.
Vierte la mezcla en un recipiente de vidrio o plástico con tapa.
Tapa y deja fermentar en un lugar cálido (como el horno apagado o envuelto en una manta) durante 8 a 12 horas. Cuanto más tiempo, más espeso y ácido será.
Una vez listo, cuela el yogur usando un colador fino, una tela de muselina o filtro de café para separar el suero y lograr esa textura espesa típica del yogur griego. Déjalo escurrir durante 2 a 4 horas según tu preferencia.
Refrigera al menos 2 horas antes de consumir.
¿Cómo usar tu yogur griego casero?

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