²
PARTE 3
Richard apretó mi mano.
—Escúchame bien… si salimos de esta, no podemos confiar en Ethan.
No respondí.
Las voces se acercaban:
—¡Oigan! ¿Hay alguien ahí abajo?
La ayuda estaba llegando.
Pero dentro de mí, no sentí alivio.
Mientras intentaban rescatarnos, solo podía pensar en una cosa:
¿Cómo alguien a quien criaste… puede convertirse en un extraño?
Y cómo la verdad… puede doler más que la caída.
En ese instante entendí algo:
Lo que pasó en la montaña no era el final…
Era el comienzo de algo mucho más profundo.
ADVERTISEMENT