- Corte los tomates en rodajas y triture hasta formar un puré, luego transfiéralos a una cacerola y déjelos hervir.
- Retire la espuma que se forme en la superficie mientras hierve y luego continúe hirviendo durante un par de minutos más antes de apagar el fuego.
- Pinche los tomates con un tenedor y colóquelos en frascos de vidrio esterilizados. Llene los frascos con el puré de tomate.
- Para sellar, sumerja los frascos en agua hirviendo en una olla para crear el vacío. Guárdelos en un lugar fresco y seco.
Asegurar un sellado hermético y el vacío es crucial para prolongar la vida útil de los tomates. Con este método, siempre tendrás conservantes caseros a mano, listos para realzar cualquier plato, desde unos espaguetis rápidos hasta condimentos sabrosos.
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