Para los cupcakes:
Precalentar el horno: Coloca una rejilla en el centro del horno y precaliéntalo a 180°C (350°F). Coloca cápsulas de papel para cupcakes en una bandeja para hornear.
Mezclar los ingredientes secos: En un tazón grande, tamiza la harina, el polvo de hornear y la sal. Agrega el azúcar y mezcla bien.
Mezclar los ingredientes líquidos: En otro tazón, bate los huevos con la leche y la esencia de vainilla. Añade la mantequilla derretida y mezcla bien.
Unir los ingredientes: Agrega los ingredientes líquidos a los secos y mezcla con una espátula o batidor de mano hasta que esté bien combinado, sin sobrebatir. La mezcla debe ser suave y un poco espesa.
Hornear: Divide la masa de manera uniforme entre las cápsulas de papel (aproximadamente 2/3 de la capacidad de cada cápsula). Hornea en el horno precalentado durante unos 18-22 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el centro, este salga limpio.
Dejar enfriar: Deja enfriar los cupcakes en la bandeja durante 5 minutos, luego pásalos a una rejilla para que se enfríen completamente.
Para el glaseado:
Preparar el glaseado: En un tazón grande, bate la mantequilla con una batidora eléctrica a velocidad media hasta que esté suave y cremosa, aproximadamente 2-3 minutos.
Añadir el azúcar glas: Agrega poco a poco el azúcar glas, batiendo a baja velocidad para evitar que se derrame. Una vez que todo el azúcar se haya incorporado, sube la velocidad y bate durante unos 4-5 minutos, hasta que el glaseado esté esponjoso y suave.
Añadir la vainilla y la leche: Incorpora la esencia de vainilla y agrega leche de a poco, según sea necesario, para obtener la consistencia deseada (puede ser más espeso o más fluido, según tu preferencia). Si está demasiado espeso, agrega un poco más de leche; si está demasiado fluido, agrega más azúcar glas.
Decorar: Una vez que los cupcakes estén completamente fríos, usa una manga pastelera para decorar con el glaseado. También puedes hacerlo con una espátula si prefieres un acabado más rústico.
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