Paso 1: Preparar la mezcla de leche
En una cacerola mediana, caliente 0,5 litros de leche a fuego lento hasta que esté tibia (sin que hierva). Derrita 100 g de mantequilla o margarina y agréguelos a la leche tibia.
Paso 2: Active la levadura.
Espolvoree 50 g de levadura en la mezcla de leche. Añada 250 g de azúcar y una pizca de sal. Remueva todo hasta que la levadura y el azúcar se disuelvan por completo.
Paso 3: Añada la harina.
Incorpora gradualmente 1 kg de harina a la mezcla de leche. Comienza con porciones pequeñas y mezcla bien cada una con una cuchara hasta que se integren. Continúa hasta que toda la harina esté incorporada y obtengas una masa suave.
Paso 4: Primer levado
Engrasa una cacerola o tazón grande con aceite vegetal y coloca la masa dentro. Cúbrela con film transparente o un paño de cocina limpio y déjala levar en un lugar cálido durante unos 40-60 minutos, o hasta que haya aumentado considerablemente de tamaño.
Paso 5: Amasa la masa.
Una vez que la masa haya levado, sáquela y amásela suavemente sobre una superficie enharinada durante unos minutos. Esto ayuda a desarrollar el gluten, dándole estructura.
Paso 6: Segundo levado
Vuelva a colocar la masa amasada en la cacerola engrasada, cúbrala y déjela reposar una segunda vez hasta que doble su volumen. Esto debería tomar otros 40-60 minutos.
Paso 7: Amasado final y reposo.
Tras el segundo levado, transfiera la masa a la superficie de trabajo enharinada. Espolvoree un poco de harina por encima y amase durante 5-10 minutos más. Cubra la masa con film transparente directamente sobre la mesa y déjela reposar de 15 a 20 minutos.
Paso 8: ¡Listo para hornear!
¡Tu masa ya está lista para hornear! Dale forma según tu receta, ya sean panecillos, panes o pasteles, ¡y disfruta del delicioso aroma que llena tu cocina mientras se hornea!
Consejos profesionales para preparar la receta.
Comprueba la frescura de la levadura: Asegúrate de que esté fresca para que suba mejor. Si usas levadura seca, puedes activarla en leche tibia antes de añadirla a la masa.
Amasado: No apresures el amasado; esto es clave para obtener una textura ligera y esponjosa.
Ambiente cálido: Si tu cocina es fría, considera colocar la masa en un horno ligeramente tibio (apagado) para facilitar su levado.
Cómo servir
A continuación te indicamos cómo disfrutar de tu masa de levadura ligera y aireada:
Como pan: Forme panecillos o bollitos y sirva caliente con mantequilla.
Para repostería: Úselo como base para pasteles dulces rellenos de fruta o chocolate.
Coberturas: Pinte con huevo batido antes de hornear para obtener una corteza dorada o espolvoree con semillas para darle más textura.
Continúa en la página siguiente.
ADVERTISEMENT