²
Silence filled the room.
Not comfortable.
But… honest.
I exhaled slowly.
“Next time,” I said, “I won’t use laxatives.”
He raised an eyebrow.
“No?”
I met his eyes.
“No.”
A pause.
“I’ll just have your suitcases waiting at the door.”
Por primera vez en mucho tiempo…
No tenía nada que decir.
Miró hacia abajo.
Y en ese momento, entendí algo sencillo:
La venganza no siempre es ruidosa.
No siempre es destructivo.
A veces… Es solo un recordatorio.
Ese respeto es algo que o se aprende con suavidad—
O la vida te enseña… A la mala.
ADVERTISEMENT