1. Precalienta el horno a 180 °C (350 °F). Así te asegurarás de que el horno esté a la temperatura adecuada cuando el pastel esté listo.
2. Prepara la mezcla para pastel: En un tazón grande, mezcla el requesón, los huevos, el azúcar glas, el extracto de vainilla, la harina, la crema batida y una pizca de sal. Usa una batidora eléctrica o un batidor de varillas para mezclar todo hasta que esté suave y bien integrado. El objetivo es obtener una mezcla de aceite homogénea y sin grumos.
3. Prepara un molde para hornear: Engrasa ligeramente un molde para hornear de 23 cm con aceite o spray antiadherente. También puedes cubrir el fondo con papel de horno para que sea más fácil desmoldar.
4. Vierte la mezcla en el molde: Cuando la masa del pastel esté suave, viértela en el molde que preparaste. Usa una espátula para alisar la superficie.
5. Hornea el pastel: Coloca el molde en el horno precalentado y hornea durante 45 a 50 minutos o hasta que el pastel esté cuajado y la superficie dorada. El tiempo exacto de horneado puede variar según el horno, así que lo ideal es empezar con unos 40 minutos. El centro debe vibrar ligeramente a medida que el pastel gira lentamente, lo que indica que está listo.
6. Enfría y sirve: Deja que el pastel se enfríe a temperatura ambiente y luego refrigéralo durante al menos 4 horas o toda la noche; esto lo hará aún más cremoso y fácil de cortar. Este paso es importante para lograr una consistencia perfecta. 7. Espolvorear antes de servir: Espolvorear con azúcar glas o rociar con puré de frutas para darle un toque elegante antes de servir.
El toque final:
Para variar, servir este delicioso pastel de cuajada con una cucharada de crema batida o fruta fresca. La belleza de este pastel reside en su simplicidad, que revela su textura cremosa y su sabor ligero. Prueba de que no se necesitan ingredientes ni técnicas complicadas para preparar un postre rico y delicioso.
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