Papas gratinadas

Comienza sacando el frasco de salsa y agrega la crema, el ajo y el tomillo. Cocina a fuego medio hasta que se caliente. Mientras tanto, comienza a cortar las papas en rodajas finas. Toma un poco de tiempo, pero tu paciencia dará sus frutos cuando disfrutes de estas deliciosas papas.
Precalienta el horno a 375 grados. Unta con mantequilla tu fuente para hornear. Me gusta usar una fuente para pastel clásica para esto, y voy a usar aproximadamente cuatro capas sobre las papas en rodajas finas, así que usa tu criterio. Agrega una capa de papas en la parte inferior, superponiendo las piezas ligeramente. Espolvorea con sal, pimienta y parmesano, luego agrega un poco de crema caliente en la parte superior. Repite el proceso tres veces más. Decora con aproximadamente media taza de queso parmesano rallado, asegurándote de cubrir la parte superior de las papas.
Coloca en un horno precalentado durante unos 50 a 55 minutos, o hasta que la salsa burbujee y la parte superior esté dorada. Sacar del horno y dejar reposar unos 10 minutos antes de comer. Esto permitirá que la crema espese y no te queme la boca al comer. Sé que es difícil resistirse, pero esperar merece la pena.
La cremosidad, el ajo y el excelente queso parmesano hacen de estas papas gratinadas una combinación estupenda que puede servir por sí sola como refrigerio nocturno, pero que combina de maravilla con un jamón asado.

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