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Lo Que Encontró al Regresar

Marina estaba de pie junto a la ventana, mirando hacia la calle.

—¿Esto es lo que querías? —preguntó él, y en su voz había algo que no había estado antes en toda la conversación. Algo parecido a la conciencia tardía de lo que se está perdiendo.

Ella tardó un momento en responder.

—Lo que yo quería era otra cosa —dijo—. Pero eso ya no está disponible.

Andrés abrió la puerta.

—Marina—

—Buenas noches, Andrés.

Él salió.

La puerta se cerró.

Marina se quedó frente a la ventana y lo vio salir al edificio, cruzar la calle con la maleta, detenerse un momento en la acera como alguien que no sabe exactamente hacia dónde ir. Luego dobló la esquina y desapareció.

Ella respiró despacio.

Luego fue a la cocina, terminó su taza de té que ya estaba fría, la lavó, la secó y la puso en su lugar.

Esa noche durmió en el lado de la cama que siempre había sido suyo. Sin encogerse hacia la orilla, sin dejar espacio para nadie más.

Por primera vez en mucho tiempo, la cama entera le pareció suficiente.

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