La Mochila de Spider-Man

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Lo tenía en el expediente médico. La escuela lo tenía en el expediente médico.

—¿Qué pasó después? —pregunté.

—Mateo salió al recreo porque la señora Ramos le dijo que fuera. —Valentina tragó saliva—. A los diez minutos se cayó. Yo estaba cerca. Vi cuando se cayó.

Cerré los ojos durante un segundo.

—Valentina. ¿Por qué tienes la mochila?

La niña desdobló un poco la postura.

—Cuando vinieron los paramédicos y todo el mundo estaba corriendo, yo me quedé cerca de donde Mateo estaba. Vi que la señora Ramos tomó la mochila. Pensé que era para guardársela a usted. Pero después, cuando todo terminó y nos mandaron a casa, escuché a la señora Ramos hablar con la directora. Decían que no sabían si estaba en el expediente y que esperaban que no.

Abrí los ojos.

—¿Que no estaba qué en el expediente?

—La condición del corazón de Mateo. —Valentina me miró directamente—. Mateo me había contado de su corazón. Me lo dijo una vez que yo lo vi tomar una pastilla en el lunch y le pregunté qué era. Me explicó que tenía algo en el corazón que había que cuidar y que si se sentía raro tenía que decírselo a un adulto. —Hizo una pausa—. Yo creo que la señora Ramos sabía que estaba en el expediente y no quiso que usted encontrara la mochila porque adentro Mateo tenía algo.

Mis manos se movieron hacia el cierre de la mochila.

—Mateo siempre cargaba cosas importantes ahí —dijo Valentina—. Decía que la mochila era su lugar seguro.

Abrí el cierre.


Adentro estaban las cosas habituales de un niño de ocho años: un cuaderno con dibujos, un estuche con colores de colores, una figurita de plástico de Spider-Man que iba a todas partes con él.

Y debajo de todo, en el bolsillo interior que tenía un cierre separado, había dos cosas.

La primera era una tarjeta. Hecha a mano, con el tipo de letra apretada y un poco torcida de los niños que todavía están aprendiendo. Tenía dibujado un corazón en la portada, rojo, con los bordes un poco irregulares. Adentro decía:

Para mamá en el Día de las Madres. Eres la mejor mamá del mundo mundial. Te quiero hasta la luna y más. Mateo.

La había preparado para hoy. La había tenido en la mochila, guardada, lista para el Día de la Madre.

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