Cocción inicial: En una olla grande, coloca los higos troceados junto con el azúcar y el jugo de limón. El limón no solo añade un toque ácido que equilibra la dulzura de la fruta, sino que también actúa como conservante natural. Deja reposar la mezcla durante unos 30 minutos para que los higos liberen su jugo.
Cocinar a fuego lento: Pon la olla a fuego medio-bajo y, si lo deseas, añade una taza de agua para evitar que la mezcla se pegue al principio. Cocina, removiendo ocasionalmente, durante unos 40-50 minutos o hasta que la mezcla espese. Verás cómo los higos se descomponen y el azúcar se disuelve, creando una mezcla densa y aromática.
Textura y consistencia: Si prefieres una mermelada más suave, puedes usar una batidora de mano para triturar la mezcla directamente en la olla. Si te gusta con trozos de fruta, deja la mezcla tal cual. Recuerda que la mermelada espesará aún más al enfriarse.
Envasado: Mientras la mermelada aún está caliente, viértela en frascos de vidrio esterilizados, llenando hasta el borde. Asegúrate de cerrar bien los frascos y colócalos boca abajo durante unos minutos para crear un vacío natural. Esto ayudará a conservar la mermelada por más tiempo.
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