¡Este es un plato común en nuestra familia! A mis hijos les encantó y al día siguiente comieron con entusiasmo las sobras.
Precaliente el horno a 375°F (190°C).
Engrase una bandeja de aluminio desechable o un molde para hornear de 9×13 pulgadas con mantequilla.
Coloca la mitad de las rodajas de papa en el fondo del plato, superponiendo ligeramente cada rodaja.
En una cacerola, combine la crema para batir, la leche, el ajo en polvo, la cebolla en polvo, la sal y la pimienta. Caliente a fuego lento hasta que esté tibio, pero sin que hierva.
Vierta la mitad de la mezcla de crema sobre las papas y luego espolvoree la mitad del queso cheddar encima.
Coloque las papas restantes sobre el queso, seguido del resto de la mezcla de crema y el queso cheddar.
En un tazón pequeño, mezcle el pan rallado con el queso parmesano rallado. Espolvoree esta mezcla uniformemente sobre la capa superior.
Pinta la parte superior con pequeños trocitos de mantequilla.
Cubra el plato con papel aluminio y hornee durante 45 minutos.
Retire el papel de aluminio y hornee durante 15 a 20 minutos más, o hasta que la parte superior esté dorada y crujiente.
Deje enfriar la cazuela unos minutos antes de servir.
Variaciones y consejos
Para darle un toque diferente, prueba a añadir trocitos de tocino cocido o jamón en cubos entre las capas para darle más sabor. Si tienes niños más exigentes, considera usar un queso más suave como Monterey Jack o mozzarella. Para una opción vegetariana, añade una capa de champiñones o espinacas salteadas. También puedes sustituir el boniato por boniato para un sabor diferente. Para que no contenga gluten, usa pan rallado sin gluten o elimínalo por completo.
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