ADVERTISEMENT

ADVERTISEMENT

ADVERTISEMENT

Esa noche empezó demasiado despacio para…

Pero creo en mí mismo.

Si siento una opresión en mi interior, no la ignoro. Nos salvó cuando nuestra mente ya estaba fallando.

A veces pienso en la versión de mí misma tirada en el suelo, fingiendo estar inconsciente. Asustada, débil, pero aún tomando decisiones. Parecía frágil.

Pero resultó ser el más fuerte.

Conclusión:

Nuestra vida no se convirtió en un cuento de hadas después. No hubo una felicidad repentina que borrara el pasado. Las cicatrices permanecen. En los recuerdos. En las costumbres. Mientras reviso dos veces las cerraduras.

Pero en medio de todo esto, algo más surgió.

Silencio,

Una gratitud obstinada por las cosas cotidianas. Por la luz de la mañana que entra por la ventana. Por la risa de Evan. Por las cenas que ya no me asustan.

Ya no soy la mujer que creía que el amor siempre significaba seguridad. Ahora sé que a veces hay que construir la seguridad. Ladrillo a ladrillo. Decisión a decisión.

Y si aquella noche de amor pareció un silencio sobre un suelo frío, hoy parece diferente.

Parece que la vida sigue su curso, pase lo que pase.

ADVERTISEMENT

ADVERTISEMENT

Leave a Comment