
Es fácil comenzar este hábito:
Mastica dos clavos enteros a primera hora de la mañana.
Remójalos en agua caliente para preparar una infusión relajante.
Muélelos y añádelos a batidos, avena o yogur.
Recuerda que el clavo tiene un sabor intenso, así que empieza con una pequeña cantidad y observa cómo reacciona tu cuerpo.
Una palabra de precaución
Aunque el clavo de olor suele ser seguro en pequeñas cantidades, consumirlo en exceso puede provocar malestar digestivo o reacciones alérgicas en algunas personas. Quienes padecen trastornos hemorrágicos o toman anticoagulantes deben consultar a un médico antes de consumir clavo de olor con regularidad, ya que puede afectar la coagulación sanguínea.
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