Instrucciones
1. ¡Precalienta ese horno! Precalienta tu horno a unos acogedores 350 °F.
2. Mezcla los ingredientes secos: En un tazón grande, bate la harina, el polvo para hornear, la sal, el azúcar granulada y tu mezcla de especias. Tómate un momento para deleitarte con los aromas. Coloca este tazón a un lado.
3. Aborda los ingredientes húmedos: Toma un tazón más pequeño y, en él, mezcla el puré de calabaza, la leche, tu elección de mantequilla derretida o aceite y el extracto de vainilla hasta que estén bien mezclados.
4. Une lo húmedo y lo seco: Incorpora lentamente la mezcla húmeda a los ingredientes secos, mezclando hasta que se forme una masa espesa y tentadora.
5. Prepara tu plato: Vierte esta rica masa en una cacerola de 8 pulgadas con lados altos.
6. Crea la cobertura: En otro tazón más (eres un chef; puedes usar todos los tazones que quieras), mezcla el azúcar granulada, el azúcar morena y las nueces pecanas picadas. Espolvorea esta mezcla azucarada de nueces sobre la masa lo más uniformemente posible.
7. El toque final: Vierte suavemente el agua caliente sobre todo. ¡No te apresures a remover; no bromeamos!
8. Hornea y espera: Introduce la cazuela en el horno. Para evitar que se derrame, colócala sobre una bandeja para hornear. Hornea durante unos 40 minutos, o hasta que el centro se ponga como el sol de otoño.
9. El toque final: Después de sacar del horno, deja enfriar de 5 a 10 minutos. Sirve generosamente, decorando con nueces pecanas adicionales y una bola de helado de vainilla si te apetece más.
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