Cascar el huevo en una cacerola adecuada. Añadir el azúcar glas y el azúcar de vainilla, la maicena y la leche. Utilizar un batidor para homogeneizar los ingredientes.
Coloca la olla a fuego medio-alto y remueve continuamente hasta que la crema espese. Una vez lista, viértela en un recipiente de vidrio y cúbrelo con film transparente. Deja que se enfríe por completo.
Preparación de la masa
Ahora, pasemos a la masa, la base de nuestro pastel:
Rompa los huevos en un recipiente hondo y añada el azúcar y la sal. Bata los ingredientes con una batidora a alta velocidad hasta que adquieran una consistencia espumosa y blanquecina. Esto puede llevar unos 3 o 4 minutos.
Incorpore la leche y el aceite vegetal a la mezcla vertiéndolos en un chorro fino mientras continúa mezclando .
Tamiza la harina y la levadura directamente en el bol. Añade la almendra molida y homogeneiza la masa con una espátula de silicona. Mezcla todo bien hasta conseguir una masa homogénea y cremosa sin grumos.
Horneando el pastel
Con la crema y la masa listas, es hora de darle vida a nuestra tarta:
Cubre una fuente rectangular para horno con papel de horno y vierte la masa en ella, extendiéndola uniformemente. Espolvorea hojuelas de almendras por encima para darle un toque crujiente.
Transfiera la crema enfriada a una manga pastelera y aplique una malla de crema sobre la superficie de la masa presionándola hacia abajo con la mano.
Hornee el postre en un horno precalentado a 170°C durante aproximadamente 40 minutos, o hasta que esté dorado y bien cocido.
Servir y disfrutar
¡Enhorabuena! Acabas de hacer un delicioso pastel en tiempo récord. Ahora solo queda:
Sacar el pastel del horno y pasarlo a un plato.
Espolvorea azúcar en polvo por encima para darle el toque final.
¡Córtalo en porciones y saborea cada bocado con gran placer!
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