Precalienta tu horno a 165°C (329°F). Este paso es esencial para asegurarte de que el budín se hornee de manera uniforme desde el inicio.
Preparación de las frutas secas:
Coloca las frutas secas en un recipiente pequeño y añade una pequeña porción de harina. Mezcla bien para que las frutas queden cubiertas de manera uniforme con la harina. Esto evitará que se hundan en el fondo del budín durante la cocción.
Mezcla de huevos y azúcar:
En un recipiente grande, bate los 3 huevos con el azúcar hasta que la mezcla se vuelva ligera y esponjosa. Esto es crucial para darle al budín una textura suave y aireada.
Incorporación de la manteca:
Añade la manteca derretida a la mezcla de huevos y azúcar. Bate bien hasta que la manteca esté completamente integrada, lo que ayudará a darle al budín su característica humedad.
Añadir los ingredientes secos:
Tamiza la harina y el polvo de hornear sobre la mezcla húmeda. Incorpora los ingredientes secos con movimientos suaves y envolventes para evitar que la mezcla pierda aire.
Incorporación de líquidos y esencias:
Añade la leche, la esencia de vainilla y la esencia de almendras (si decides usarla). Mezcla suavemente hasta obtener una masa homogénea y suave.
Incorporación de las frutas secas:
Añade las frutas secas previamente cubiertas de harina a la mezcla y combínalas con movimientos suaves para que se distribuyan uniformemente en la masa.
Preparación del molde:
Engrasa y forra un molde con papel pergamino. Vierte la masa en el molde, distribuyéndola de manera uniforme para asegurar que el budín se cocine de manera pareja.
Horneado:
Coloca el molde en el horno precalentado y hornea durante 40-45 minutos. El budín estará listo cuando al insertar un palillo en el centro, este salga limpio.
Enfriado:
Una vez que el budín esté cocido, retíralo del horno y déjalo enfriar en el molde durante unos minutos. Luego, transfiérelo a una rejilla para que se enfríe completamente.
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