El factor desorden: Lavar la carne molida puede ser un desastre, con grasa salpicando por todas partes. Además, verter grasa por el desagüe puede causar obstrucciones cuando se solidifica, lo que resulta en costosas reparaciones de plomería. Una opción más inteligente es dejar que la grasa se enfríe y se endurezca antes de tirarla a la basura. En definitiva, enjuagar la carne molida o no es cuestión de gustos. Sopesa las ventajas y desventajas. La próxima vez que cocines, elige el método que mejor se adapte a tu gusto y textura. ¡Que disfrutes cocinando!
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