ADVERTISEMENT

ADVERTISEMENT

ADVERTISEMENT

Creyeron que podían esconder su traición en mi propia casa, a unos metros de mi vida.

²

parte 3
—Sé que te fallé —dijo—, pero podemos arreglarlo.
Valeria estaba sentada con la laptop abierta.
—La traición no se arregla, Rodrigo. Se enfrenta.
Él suspiró.
—Doce años, Vale. Tenemos una vida.
—Teníamos.
—No puedes destruir todo por un error.
Ella levantó la vista.
—Tú no cometiste un error. Tú construiste una doble vida a quince metros de mi cama.
Rodrigo intentó hablar de terapia. Después habló de soledad. Después insinuó que Valeria trabajaba demasiado, que la casa se había vuelto fría, que Marisol “lo escuchaba”. Valeria lo dejó hablar.
Y mientras hablaba, él mismo se hundió.
Admitió que se habían visto en un hotel de Juriquilla. Admitió que Marisol lo llamaba cuando Martín tenía guardia. Admitió por mensaje, más tarde, que “lo de febrero se salió de control”.
Valeria tomó capturas de todo.
La casa, además, no era tan de él como Rodrigo creía. Había sido comprada en gran parte con la venta del departamento que Valeria tenía antes de casarse y con una herencia de su madre. Durante años, Rodrigo lo trató como un detalle sin importancia.
Ahora ese detalle valía muchísimo.

ADVERTISEMENT

ADVERTISEMENT

Leave a Comment