¡con solo cuatro ingredientes, logra el dulce de leche más cremoso!

Una vez que la leche esté caliente, incorpora los 240 gramos de azúcar. Revolver suavemente con una cuchara de madera o espátula de silicona hasta que el azúcar se disuelva por completo. Asegúrate de mantener el fuego a temperatura media para que la mezcla no hierva demasiado rápido.
Añadir el bicarbonato de sodio:

Agrega la media cucharadita de bicarbonato de sodio. Este ingrediente es esencial para evitar que la mezcla se cristalice y para darle al dulce de leche su característico color dorado. Al agregar el bicarbonato, la leche puede burbujear un poco, por lo que es importante seguir revolviendo.
Cocinar a fuego bajo:

Baja el fuego al mínimo y sigue cocinando la mezcla durante aproximadamente 1 hora a 1 hora y media, revolviendo ocasionalmente. Es importante tener paciencia en esta etapa, ya que el dulce de leche necesita reducirse lentamente para alcanzar la consistencia adecuada. A medida que la leche se va evaporando, la mezcla se irá espesando y adquiriendo un color más oscuro.
Revolver constantemente:

A medida que la mezcla espese, es crucial revolver con mayor frecuencia para evitar que se pegue o se queme en el fondo de la cacerola. Si ves que se forman grumos o que se pega al fondo, retira del fuego por un momento y sigue revolviendo.
Añadir la esencia de vainilla:

Una vez que la mezcla haya alcanzado la consistencia deseada (similar a una crema espesa), retírala del fuego. En este momento, agrega unas gotas de esencia de vainilla para darle un toque extra de sabor. Mezcla bien y deja reposar el dulce de leche por unos minutos.
Enfriar y guardar:

Deja que el dulce de leche se enfríe a temperatura ambiente antes de transferirlo a un frasco o recipiente hermético. Puedes guardarlo en el refrigerador, donde se conservará durante varias semanas

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