Una vez que la leche esté caliente, incorpora los 240 gramos de azúcar. Revolver suavemente con una cuchara de madera o espátula de silicona hasta que el azúcar se disuelva por completo. Asegúrate de mantener el fuego a temperatura media para que la mezcla no hierva demasiado rápido.
Añadir el bicarbonato de sodio:
Agrega la media cucharadita de bicarbonato de sodio. Este ingrediente es esencial para evitar que la mezcla se cristalice y para darle al dulce de leche su característico color dorado. Al agregar el bicarbonato, la leche puede burbujear un poco, por lo que es importante seguir revolviendo.
Cocinar a fuego bajo:
Baja el fuego al mínimo y sigue cocinando la mezcla durante aproximadamente 1 hora a 1 hora y media, revolviendo ocasionalmente. Es importante tener paciencia en esta etapa, ya que el dulce de leche necesita reducirse lentamente para alcanzar la consistencia adecuada. A medida que la leche se va evaporando, la mezcla se irá espesando y adquiriendo un color más oscuro.
Revolver constantemente:
A medida que la mezcla espese, es crucial revolver con mayor frecuencia para evitar que se pegue o se queme en el fondo de la cacerola. Si ves que se forman grumos o que se pega al fondo, retira del fuego por un momento y sigue revolviendo.
Añadir la esencia de vainilla:
Una vez que la mezcla haya alcanzado la consistencia deseada (similar a una crema espesa), retírala del fuego. En este momento, agrega unas gotas de esencia de vainilla para darle un toque extra de sabor. Mezcla bien y deja reposar el dulce de leche por unos minutos.
Enfriar y guardar:
Deja que el dulce de leche se enfríe a temperatura ambiente antes de transferirlo a un frasco o recipiente hermético. Puedes guardarlo en el refrigerador, donde se conservará durante varias semanas
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