aroma de la naranja, la suavidad de la miga y la satisfacción de haberlo hecho con tus propias manos son cosas que no tienen precio.
Te animo a que lo prepares este fin de semana, lo compartas con tus seres queridos y, por qué no, le des tu propio toque personal. Si lo haces, cuéntame cómo te quedó, qué variaciones probaste y con quién lo disfrutaste.
Porque la cocina, más que una receta, es un puente de amor y recuerdos.
ADVERTISEMENT