Precalentar el horno: Precalentar el horno a 200°C (calor arriba/abajo). Cubra una bandeja para hornear con papel de hornear o engrase ligeramente.
Para preparar la mezcla de albóndigas:
En un tazón grande, combine la carne molida, el huevo, el pan rallado, el queso parmesano (si lo usa), la cebolla, el ajo, el orégano, la albahaca, el pimentón, la sal, la pimienta y el perejil (si lo usa) hasta que se distribuyan uniformemente.
Formas de las albóndigas:
Forme pequeñas bolas (aproximadamente del tamaño de una nuez) con la mezcla de carne y colóquelas en la bandeja para hornear. Asegúrate de dejar algo de espacio entre las bolas para que se cocinen de manera uniforme.
Hornear albóndigas:
Hornee en el horno precalentado durante unos 20-25 minutos, hasta que las albóndigas estén bien cocidas y ligeramente doradas.
Salsa de tomate Preparar (opcional):
Mientras se hornean las albóndigas, puedes preparar la salsa de tomate. Calienta el aceite de oliva en una cacerola pequeña y sofríe la cebolla y el ajo hasta que estén transparentes.
Agrega los tomates picados, el orégano, la albahaca y el azúcar. Cocine a fuego lento la salsa durante 10-15 minutos. Condimentar con sal y pimienta.
Servir:
Las albóndigas al horno se pueden servir directamente o ligeramente calentadas en la salsa de tomate. Combinan bien con pasta, arroz o incluso como relleno de sándwiches.
Consejo: También puedes congelar las albóndigas. Simplemente deje enfriar después de hornear, guárdelo en una bolsa o recipiente para congelador y vuelva a calentar si es necesario.
¡Buen provecho!
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