²
PARTE 2: El fondo azul de la alberca parecía alejarse y acercarse al mismo tiempo. Intenté patear, pero mi pierna izquierda no respondió. La derecha se movió apenas, inútil, pesada, atrapada en el pánico. Mis manos arañaron el agua buscando aire, buscando cualquier cosa, pero lo único que vi fueron burbujas saliendo de mi boca.
Arriba, las risas seguían.
Alcancé a escuchar la voz de Diego, distorsionada:
“¡Mírenla! ¡Hasta para ahogarse actúa bien!”
Mi primo Óscar gritó:
⏬️⏬️ continúa en la página siguiente ⏬️⏬️
ADVERTISEMENT