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Mi mejor amiga una vez me dijo que tenía preparada una “sorpresa” para su boda.

Al principio me reí y no le di importancia. Pero con el paso del tiempo, y al ver que se negaba a decirme con quién se iba a casar, algo dentro de mí empezó a sentirse… inquieto.
Wren y yo habíamos sido inseparables durante más de diez años. Nos contábamos todo—o al menos eso era lo que yo creía. Así que cuando se comprometió pero mantuvo en secreto la identidad de su prometido, no sabía qué pensar.
“Es una sorpresa”, decía sonriendo. “Quiero ver tu reacción”.
Las semanas se convirtieron en meses. Sin fotos. Sin presentaciones. Solo esa misma sonrisa misteriosa cada vez que preguntaba.
Entonces, una semana antes de la boda, todo cambió.
Estábamos en casa de Leah cuando Wren salió afuera para contestar una llamada. Leah se inclinó hacia mí y me preguntó en voz baja: “¿De verdad no sabes que es Callum?”
Se me cayó el corazón.
Callum—mi ex prometido.
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