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Durante siglos, los antiguos peruanos, especialmente los Incas, consumieron el yacón como un alimento esencial para mantener la salud y la vitalidad. Esta raíz dulce contiene fructooligosacáridos (FOS), azúcares que no se absorben en el torrente sanguíneo, lo que la convierte en una opción ideal para diabéticos y para quienes buscan cuidar la microbiota intestinal. A diferencia de otros tubérculos, el yacón almacena sus carbohidratos en forma de inulina y FOS, lo que le permite llegar intacto al colon, alimentando las bacterias buenas como Lactobacillus y Bifidobacterias. Esto no solo mejora la digestión, sino que fortalece el sistema inmunológico y contribuye a reducir la inflamación crónica asociada a enfermedades metabólicas. Su dulzor natural y solo 14 calorías por cada 100 gramos lo hacen un aliado seguro para endulzar sin subir la glucosa en sangre.