Un estudio de la Universidad de Liverpool, en colaboración con la Universidad de Maastricht y el King’s College de Londres, descubrió que los individuos que habían consumido una dosis baja de alcohol tenían una mejor pronunciación en un idioma extranjero en comparación con cuando estaban sobrios.
El estudio se centró en estudiantes de habla alemana que recientemente habían aprendido a hablar, leer y escribir en holandés. Cada participante recibió una dosis baja de alcohol o una bebida de control sin alcohol, y luego se les pidió que entablaran una conversación en holandés. Los resultados fueron claros: quienes habían bebido algo de alcohol obtuvieron una mejor calificación en sus habilidades lingüísticas según los hablantes nativos de holandés.
Bebiendo confianza: cómo el alcohol afecta la pronunciación.
Pero ¿cómo sucede esto? Lo más importante es que se sabe que el alcohol reduce las inhibiciones y aumenta la confianza en uno mismo. Esto podría significar que con un poco de alcohol en el organismo, el miedo a cometer errores disminuye y es más probable que intentes hablar el nuevo idioma sin las reservas habituales. Esto no significa que de repente sepas más vocabulario o domines mejor la gramática. Al contrario, puede que simplemente estés más dispuesto a usar lo que ya sabes, y eso puede marcar la diferencia.
Por lo tanto, si estás aprendiendo un nuevo idioma y buscas maneras de mejorar tu expresión oral, comprender el papel del alcohol podría ser parte de tu estrategia. Sin embargo, dado que existe una delgada línea entre un trago que te da confianza y un exceso que te entorpece el habla, es fundamental abordar este método con cautela y responsabilidad.
CONTINÚA LEYENDO EN LA SIGUIENTE PÁGINA.
ADVERTISEMENT