Limpiar las rejillas del horno puede ser una tarea tediosa, sobre todo cuando la grasa y la suciedad acumuladas parecen imposibles de eliminar. Pero con una simple bolsa de plástico y un poco de práctica, puedes dejar las rejillas de tu horno como nuevas sin tener que fregar sin parar. ¡Aquí te explicamos cómo funciona este ingenioso truco de limpieza!
Lo que necesitarás
Una bolsa de basura de plástico grande (lo suficientemente grande como para que quepa en las rejillas del horno)
Amoníaco (o un limpiador alternativo como vinagre blanco o bicarbonato de sodio)
Guantes de goma
Esponja o estropajo
Agua
Un área bien ventilada
Instrucciones paso a paso
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