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Qué ayuda:
Seca con cuidado dando palmaditas. Usa un secador de pelo frío o un ventilador para las zonas de difícil acceso. Algunas mujeres encuentran útil usar talco corporal ligero (sin perfume o antifúngico).
4. Usar perfume para enmascarar el olor en lugar de combatirlo.
Aplicar perfume sobre el olor corporal a menudo hace que el olor sea más fuerte y desagradable, no mejor.
Por qué es importante:
El perfume interactúa químicamente con el sudor y las bacterias, creando a veces un aroma penetrante o agrio.
Qué ayuda:
Prioriza la prevención del mal olor. Aplica el perfume solo sobre la piel limpia y seca, y úsalo con moderación.
5. Cambios en la salud bucal y sequedad bucal
Los medicamentos, la menopausia y el envejecimiento pueden reducir la producción de saliva, lo que provoca mal aliento persistente, incluso con un cepillado regular.
Por qué es importante:
La saliva elimina de forma natural las bacterias que causan el mal olor. Sin ella, los olores persisten.
Qué ayuda:
Cepíllese la lengua a diario, limpie bien las prótesis dentales, manténgase hidratado y programe revisiones dentales periódicas. Las pastillas sin azúcar pueden estimular la producción de saliva.
6. Usar zapatos que no se secan completamente.
Con la edad, los pies suelen sudar más debido a los cambios en la circulación. El uso repetido de zapatos cerrados sin ventilación retiene la humedad y el mal olor.
Por qué es importante:
El mal olor de pies puede transferirse a los calcetines, los suelos e incluso al ambiente del hogar.
Qué ayuda:
Alterne los zapatos a diario, déjelos ventilar, use plantillas que absorban la humedad y elija calzado transpirable siempre que sea posible.
7. Cambios hormonales que afectan el olor corporal
La menopausia puede cambiar el olor del sudor, incluso si sudas menos que antes.
Por qué es importante:
Los cambios hormonales alteran la composición de las bacterias de la piel y del sudor, provocando a veces un olor más fuerte o inusual.
Qué ayuda:
Utilice un jabón antibacteriano suave en las zonas propensas al mal olor (axilas, ingles, pies). Evite frotar con fuerza, ya que puede empeorar la irritación.
8. Lavado poco frecuente de toallas, sábanas y ropa.
Incluso la piel recién duchada puede absorber olores de las telas sin lavar.
Por qué es importante:
Las bacterias y los aceites se acumulan en la ropa de cama y las toallas y se transfieren de nuevo al cuerpo.
Qué ayuda:
Lave las toallas cada 2 o 3 usos y las sábanas al menos una vez por semana. Utilice agua caliente siempre que sea posible.
Una última palabra
Los cambios en el olor corporal son parte normal del envejecimiento y están influenciados por las hormonas, los cambios en la piel, los medicamentos y el estilo de vida, no por un fallo personal. La mayoría de los problemas de olor se pueden mejorar con pequeños ajustes bien pensados, en lugar de medidas drásticas.
Si el mal olor persiste a pesar de una buena higiene, conviene consultar con un profesional sanitario. En ocasiones, pueden estar implicadas afecciones como infecciones, cambios metabólicos o efectos secundarios de medicamentos.
Envejecer con dignidad implica comprender tu cuerpo, no culparlo.
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