²“Pero en la noche de bodas, un extraño grito resonó desde el dormitorio, y lo que vi me dejó sin palabras…”

Esa noche, después de recoger las flores y calmar las risas, nos sentamos en la sala, aliviados. El grito que al principio nos aterrorizó se convirtió en una historia divertida de la que nos reiríamos durante años.
Mi padre y Larissa durmieron abrazados, y por primera vez en mucho tiempo, la casa volvió a sentirse completa.

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